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martes, 22 de junio de 2010

PURAS PATADAS

Es martes; no es trece, pero es un día fatídico: ha perdido la Selección Nacional. Hoy no es un buen día para recoger el desmadre de la casa ni para salir al jardín y cegarse con la luz del sol ni para bañarse, mucho menos para buscar empleo. Por qué dejaste tu empleo anterior, te preguntarán. Dirás que por la escuela, que porque vas a estudiar, que el horario no te daba; que sólo por eso, pero que eras un empleado ejemplar y que nunca tuviste problemas con nadie.

La Selección ha perdido, y parece que por su culpa te ha hecho daño el café de la mañana y tienes diarrea. Por qué no nada más escribes y dejas de pensar que la casa esta tirada, que huele a encerrado, que tienes el cabello grasoso, que el baño apestaba a oxido, porque ahora apesta a tu mierda.

Visitas las páginas de empleo, pero no hay nada para ti; sólo ventas, técnicos en millones de cosas, especialistas en software, meseros, limpieza. Quieres ser redactor, periodista, corrector de estilo, editor, columnista, cronista, pero sólo tienes la prepa vato. Podrías aceptar esa chamba de ventas en una tienda de tenis; medio tiempo por tres mil pesos. Sí, tienes razón; es una mierda, pero qué quieres, me vas a decir que tú estás acostumbrado a ganar cinco mil pesos mensuales, nomás parado en la puerta de una librería dando a la gente estúpida, los Best-sellers que busca; porque ellos nunca serán como tú; gran lector de cosas propositivas e innovadoras, que no se comparan con las porquerías que publican las grandes editoriales. Lástima, hermano, que no paguen por leer en este país.

Sí, me podrás decir que tú puedes escribir mucho mejor que toda esa bola de ignorantes que trabajan en los medios locales, pero ya te dije: S-Ó-L-O T-I-E-N-E-S L-A P-R-E-P-A; acepta tu realidad hijo, ya sabes que en este país necesitas el papel o un trampolín; y tú eres un jodido y nunca has sido bueno para las relaciones sociales, disque porque eres muy chingón y no necesitas a nadie, y nunca darías las nalgas por conseguir la chamba que sueñas.

Pero la neta sólo eres un pendejo más en este país, que sueña con que la Selección sea campeona del mundo, pero qué fumaste carnal; la neta sí estás bien pendejo, y más porque te emocionas cuando la Selección juega bien, sientes cosquillas en el pecho, sonríes frente a la tele, quisieras ser cualquiera de esos pendejos que pateando un balón, gana millones, sale en la tele, tiene admiradores, tiene un futuro asegurado, y que no se tiene que preocupar por conseguir una chamba. Una mísera chamba de setecientos cincuenta a la semana por ocho horas de esclavitud, seis días a la semana, sin descanso en domingo. Ni modo mijo, pa qué nació jodido, ora se chinga.